Blog de LCL 2º BACHILLERATO-A (SOLARES)

Valor estilístico del verbo en este fragmento de LA CASA DE BERNARDA ALBA

Mª Josefa: No, no callo. No quiero ves a estas mujeres solteras, rabiando por la boda, haciéndose polvo el corazón, y yo me quiero ir a mi pueblo. ¡Bernarda, yo quiero un varón para casarme y tener alegría.


En el fragmento señalado de La casa de Bernarda Alba destaca la abundancia de formas verbales: CALLO, QUIERO, VER, RABIANDO, HACIÉNDOSE POLVO, QUIERO, IR, QUIERO, CASAR(ME), TENER. Es decir, predomina la acción verbal, como es propio del teatro dinámico de Lorca.

Sin embargo, al estar en boca del personaje de Mª Josefa, los verbos de movimiento que emplea (ir, ver) se refieren solo a sus deseos (quiero ir, quiero ver), ya que en lo referido a su realidad sabe que no puede moverse, ya que su propia hija la tiene encerrada. Sí reflejan, por el contrario, sus deseos y anhelos con la reiteración de la forma "quiero" y su rebeldía frente a las imposiciones de Bernarda, como se ve en la doble negación "No, no callo" (presente con valor de futuro), aludiendo a que no va a callarse, como de hecho demuestra el que continúe su discurso expresando cuáles son sus verdaderos deseos.

Esa clara subjetividad de las palabras de Mª Josefa, también se observa en la persona que predomina, que claramente es la primera del singular (callo, quiero), reforzada con la presencia –gramaticalmente innecesaria- del pronombre “yo” en función de sujeto (Yo me quiero ir…; Yo quiero un varón…), reflejo de la autoafirmación de Mª Josefa ante la autoridad de Bernarda, con quien está discutiendo cara a cara.

Como es propio de los textos teatrales, y más de los lorquianos, caracterizados por la interrelación directa entre los personajes, el tiempo verbal predominante es el presente (callo, quiero), aunque destaca la abundancia de formas no personales: dos gerundios (rabiando, y la locución haciéndose polvo) y cuatro infinitivos (ver, ir, casar, tener).

En el caso de los primeros, funcionan como núcleo de una estructura oracional con valor de circunstancial de modo e indican que la acción está en su desarrollo: es decir, que las hijas de Bernarda sienten esa rabia por la boda de su hermana y ese rencor les está haciendo destruirse a ellas mismas por dentro. Los infinitivos, sin embargo, vienen a aportar que la acción está en su máxima tensión (es el verbo en esencia pura, sin conjugar) e indican que la acción progresa hacia el futuro: Mª Josefa quiere ver, ir, casarse y tener alegría.

Y estos deseos son tan fuertes, que por eso los da como reales, de ahí que el modo predominante sea el indicativo, ya que los hechos son percibidos como ciertos por el personaje, incluso los futuros (me quiero ir;  quiero…casarme y tener alegría), tal y como corresponde con este personaje que tiene las ideas claras (quiere irse de allí, encontrar un varón y casarse para ser feliz) y el ímpetu para ponerlas en práctica, como sucede también con Adela, pero será Bernarda la que trunque los anhelos de ambas.

En conclusión, el empleo de los verbos en este fragmento es un reflejo de la tónica habitual del resto de la obra, ya que la acción es continua (abundancia de formas verbales), fruto del enfrentamiento directo entre los personajes (tiempo presente), y la rebeldía y vehemencia de Mª Josefa al expresar sus anhelos –reflejada en el uso de los verbos en 1ª persona y modo Indicativo- solo se verán cercenadas por el autoritarismo de Bernarda.


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